Quizá alguna vez te lo hayas preguntado: ¿cuál es la diferencia entre género y sexo? O quizá has oído a alguien hablar de ello y has pensado: un momento, ¿sexo y género son lo mismo?

A veces parece que todo el mundo habla del tema, pero no siempre queda claro qué significa cada palabra. Y, siendo sinceros, puede resultar confuso, especialmente si estás explorando quién eres y cómo te sientes.

En este artículo te lo explico con calma y de forma clara. Sin palabras complicadas ni juicios. Solo una explicación sencilla para que entiendas mejor estos términos y lo que pueden significar para ti.

¿Qué es el sexo?

El sexo tiene que ver con tu cuerpo. Es lo que los profesionales médicos suelen determinar al nacer, a partir de características físicas como:

  • los genitales
  • los cromosomas
  • las hormonas

Al nacer, a menudo se dice: «Es un niño» o «Es una niña». Eso se refiere al sexo que te han asignado.

Para muchas personas, esa asignación tiene sentido y coincide con cómo se sienten más adelante. Pero no ocurre así en todos los casos.

También hay personas intersexuales. Esto significa que sus características sexuales no encajan por completo en las categorías habituales de masculino o femenino. Eso también forma parte de la realidad del sexo.

En pocas palabras: el sexo tiene que ver con tu cuerpo físico.

¿Qué se entiende por género?

Llegamos entonces a la siguiente pregunta: ¿qué se entiende por género?

El género no se refiere a tu cuerpo, sino a cómo te percibes y te expresas. Tiene que ver con aspectos como:

  • cómo te sientes por dentro
  • cómo te ves a ti mismo
  • cómo te presentas ante el mundo

El género tiene, por tanto, una dimensión interna y otra social. Piensa en los roles, las expectativas y la forma en que las personas se perciben unas a otras.

Por ejemplo, en muchas culturas hay cosas que se consideran «masculinas» o «femeninas». Pero esas ideas no son fijas. Cambian con el tiempo y según la cultura.

El género no es algo que simplemente quede definido al nacer. Puede ser personal, flexible y distinto para cada persona.

¿Sexo y género son lo mismo?

Esta es una pregunta importante: ¿sexo y género son lo mismo?

La respuesta breve es no.

El sexo tiene que ver con tu cuerpo.
El género tiene que ver con cómo te percibes.

Para algunas personas, ambos coinciden. Por ejemplo, a una persona se le asigna el sexo femenino al nacer y se identifica como mujer. A eso lo llamamos cisgénero.

Para otras personas, no coinciden. Por ejemplo, alguien a quien se le asignó el sexo femenino al nacer, pero que se identifica como hombre. O alguien que no se identifica por completo como hombre o mujer.

Ahí se ve con claridad la diferencia entre género y sexo.

Si lo miras así, no tiene por qué ser complicado. Son dos dimensiones distintas de quién eres.

¿Qué es la identidad de género?

Cuando profundizas en el género, enseguida aparece otra pregunta: ¿qué es la identidad de género?

La identidad de género es cómo te percibes por dentro. No se trata de cómo te ven los demás, sino de cómo te sientes tú.

Puede ser, por ejemplo:

  • hombre
  • mujer
  • persona no binaria
  • de género fluido
  • u otra identidad que encaje mejor contigo

Tu identidad de género es personal. Nadie puede decidirla por ti.

Algunas personas la tienen clara desde muy pequeñas. Otras la descubren más adelante. Y, para otras, cambia con el tiempo.

No hay un orden ni un ritmo correctos. Lo que cuenta es que se trata de tu propia experiencia.

¿Y la expresión de género?

Además de la identidad de género, está la expresión de género. Es la forma en que muestras tu género al mundo.

Piensa en aspectos como:

  • la ropa
  • el peinado
  • la postura
  • la forma de usar la voz

Pero conviene recordar algo: expresión e identidad no son lo mismo.

Puedes llevar ropa que se considera «masculina» e identificarte como mujer. O al revés.

No hay un conjunto de reglas que debas seguir. No tienes que cumplir las expectativas de otras personas para que tu identidad sea válida.

¿Qué es la disforia de género?

Para algunas personas, hay una tensión entre su sexo y su género. Esto puede dar lugar a lo que llamamos disforia de género.

La disforia de género se refiere al malestar o al dolor que puedes sentir cuando tu cuerpo, o la forma en que otras personas te perciben, no coincide con cómo te percibes tú.

Puede manifestarse de distintas maneras:

  • no sentirte a gusto en tu cuerpo
  • sentir malestar con determinadas características corporales
  • experimentar estrés por cómo otras personas se dirigen a ti o te tratan

No todas las personas transgénero o no binarias sienten disforia de género. Pero, para quienes la experimentan, puede ser intensa.

Es importante tomarla en serio. No es una exageración. Es una experiencia real.

¿Por qué importa esta diferencia?

Quizá pienses: de acuerdo, pero ¿por qué importa la diferencia entre género y sexo?

Porque influye en cómo te entiendes.

Si crees que tu cuerpo lo determina todo, puede resultar confuso sentir algo que no encaja con él. Pero comprender que género y sexo son distintos abre espacio para otras posibilidades.

Espacio para pensar: quizá no haya nada malo en mí; quizá tenga que ver con cómo nombramos las cosas.

También ayuda en la relación con otras personas. Puedes explicar mejor lo que sientes y por qué ciertas cosas son importantes para ti.

Situaciones que quizá te resulten familiares

Quizá te reconozcas en alguna de estas situaciones:

Te miras al espejo y sientes que lo que ves no coincide con cómo te percibes.

O te incomoda que alguien se refiera a ti como «él» o «ella».

O notas que te sientes mejor cuando te presentas de otra manera, aunque todavía no siempre te atrevas a hacerlo.

Este tipo de sentimientos son más frecuentes de lo que quizá imaginas. No eres la única persona que los experimenta.

¿Cómo puedes explorar todo esto de forma segura?

Si estás explorando estas cuestiones, hazlo a tu propio ritmo. No tienes que forzar nada.

Hay algunas cosas prácticas que pueden ayudarte.

Escúchate

Intenta reconocer qué encaja contigo. No lo que esperan los demás, sino lo que tú sientes.

Prueba cosas con cuidado

Puedes empezar por algo pequeño. Por ejemplo:

  • probar otro nombre
  • llevar otra ropa
  • probar otros pronombres con personas de confianza

Busca personas con las que te sientas a salvo

Habla con personas que te tomen en serio. Puede ser una amistad, una comunidad o un profesional.

Date tiempo

No tienes que tenerlo todo claro de inmediato. Está bien si todavía lo estás explorando.

Ideas equivocadas frecuentes

Todavía existen muchas ideas equivocadas sobre el género y el sexo.

Estas son algunas que quizá hayas escuchado:

«Es solo una fase».
Para muchas personas no lo es. Puede ser una parte profunda y duradera de quiénes son.

«Tienes que elegir entre hombre o mujer».
No todo el mundo encaja en esas dos categorías. Y está bien.

«Género y sexo son lo mismo».
Como ya has visto, no es así.

Estas ideas pueden hacer que las personas se sientan incomprendidas. Por eso hace falta una explicación clara.

No tienes que entenderlo a la perfección

Quizá todavía te parezca un poco complejo. Es normal.

No se trata de encontrar definiciones perfectas. Se trata de darte espacio para ser quien eres.

Está bien tener claro cómo te defines. También está bien seguir explorándolo.

Entonces, ¿género y sexo son lo mismo?

¿Cuál es la diferencia entre género y sexo?

El sexo tiene que ver con tu cuerpo. El género tiene que ver con cómo te percibes y te expresas.

Comprender esa diferencia puede ayudarte a encajar muchas cosas. Lo que antes parecía confuso puede empezar a tener más sentido.

Quizá te ayude a entenderte mejor. Quizá te ayude a comprender mejor a otras personas.

Y quizá, sobre todo, te deje con esta sensación: tu experiencia cuenta.

No tienes que tenerlo todo claro de golpe. No tienes que cumplir las expectativas de los demás.

Puedes descubrir, paso a paso, qué encaja contigo.